Un centro de control sobre tus propios datos, en el lugar donde ya trabajas. Puede ser solo para ti, o un tablero para cada jefe de área con lo suyo. Tú no necesitas entrar: le preguntas al sistema en tus palabras y la respuesta te llega al WhatsApp, con nombres y montos.
Con 30 rutas moviendo producto y efectivo en la calle, lo que importa es que tú puedas ver cuando algo se sale de lo normal. El sistema marca la desviación, la respalda con números, y te dice a quién preguntar. Estas señales salieron de revisar tu data a fondo, el trabajo que venimos afinando en cada sesión. Haz clic en cada una.
| Vendedor | Despachos | Ventas/año | Devol. | Devuelto/año | % valor | Exceso vs mediana |
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El crecimiento no sale de tapar fugas. Está a la vista, en tus propios clientes, si sabes dónde mirar: 721 que te compran tu producto estrella pero no el segundo, 485 que se enfriaron, zonas sin exprimir. El sistema te dice por dónde, con números.
Tu negocio ya llega a todo el país, pero desde un solo centro de gravedad: Guayaquil. La data muestra dónde está cada dólar y a qué distancia se sirve, y con eso, dos movimientos de costo y retorno muy distintos.
Quito no es un “¿construir?”: es un “tienes una bodega operando un hub de $1.75M y el mercado local a su alrededor está a un noveno de la densidad de Guayaquil”. Crecer la penetración local y de sierra con infraestructura ya pagada es casi puro margen: llenar capacidad ociosa, no montarla. Pregunta para Carlos: ¿por qué el mercado propio de Quito quedó tan chico: falta de ruta local, foco en cadenas, o competencia?
Aquí sí es la pregunta clásica de expansión. La data pone los hechos; tú pones tus costos. Mira el escenario de hoy, y luego mueve los controles.
León (ruta) ya cubre $1.17M directo y Toala otros $405k; quedan $801k por mayoreo (Bodega Producto Terminado, un distribuidor por ciudad) donde cedes el margen minorista. Confianza: alta (18 meses de tu propio historial). El costo del centro sí es tu supuesto.
Tu Odoo registra cada venta al centavo. Tu utilidad, no: el costo confiable por producto no viene en esta copia de pruebas, entra con la base completa que se conecta al avanzar en firme. Hoy manejas el negocio con una estimación de tu margen (~5%), no con el dato. Es manejar viendo el velocímetro, pero no el tanque.
Y ese es justo el número que mueve tu ganancia. Mientras sea invisible, cada decisión de rentabilidad (qué producto empujar, qué cliente te sirve, qué ruta deja plata) es a ciegas. Hacer tu margen medible es parte del trabajo: es lo que te deja decidir con la ganancia en la mano, no solo con la venta.
Lo que entregamos es claridad: ver las oportunidades, cerrar los puntos de fuga y decidir con números, no con corazonadas. Así se arma, en cuatro pasos.
Una copia completa de tu base, verificada campo por campo contra el original. Nunca tocamos tu Odoo de producción.
Las reglas que hacen que los números sean los tuyos: el vendedor es la ruta, la devolución física separada del descuento, la cartera real.
Cada quien ve lo suyo: cobranza, ventas, inventario. Al día, sin pedir el reporte.
Le preguntas al negocio en tus palabras y responde en minutos, con nombres y montos.
Le preguntas al sistema en lenguaje natural (por WhatsApp o en vivo) y arrancamos por las dos palancas de retorno más rápido: cartera y fugas. Sin instalar nada, sin tocar tu Odoo de producción.
La pregunta no es si hay un millón escondido, no lo hay. Es cuántas decisiones más quieres tomar a ciegas.